Tarjetas revolving: cuándo el interés es usura (y cuándo el problema es otro) según el Tribunal Supremo
Miles de personas pagan cada mes la cuota mínima de su tarjeta revolving sin darse cuenta de que, a ese ritmo, la deuda apenas baja y algunos meses hasta sube. La jurisprudencia lleva una década perfilando cuándo esos contratos son nulos, y el criterio ha cambiado más de lo que muchos anuncios de reclamación dan a entender. Esto es lo que dice hoy el Tribunal Supremo, con dos vías distintas de ataque y sus límites. Qué es una revolving y por qué genera tantos pleitos En una tarjeta revolving, en lugar de devolver de una vez lo dispuesto cada mes, se paga una cuota fija o un porcentaje reducido del saldo, y el resto queda aplazado generando nuevos intereses sobre el capital pendiente y sobre los intereses ya devengados —el llamado anatocismo—. Con cuotas mínimas, la amortización real puede ser muy lenta o incluso negativa, y la TAE de estos productos suele ser bastante más alta que la de un préstamo personal ordinario. La primera vía: la usura de 1908 aplicada a un producto de hoy...